Los hechos

En 2009, dos años antes de que Navarra presentase su primera estrategia de especialización inteligente y una década antes de que Pamplona contase con su primera línea de transporte urbano 100% eléctrica, el Ministerio de Industria y Tecnologías de la Información (MIIT, por sus siglas en inglés) de la República Popular China lanzaba un programa conducente a la transformación eléctrica del transporte público. Fue el primer paso en la conformación de una industria que hoy es líder a nivel mundial y conforma el mercado de vehículos eléctricos (VE) más grande del mundo: en 2019 las ventas en la República Popular superaron a las de todos los países juntos[1]. El objetivo del MIIT es que, para 2035, el 50% de las nuevas matriculaciones sean de vehículos de energías alternativas. Para alcanzar esta meta -y también financiación y propiciar estímulos a la industria local- las autoridades chinas abrieron el mercado a actores extranjeros en igualdad de condiciones. El resultado: la llegada de Tesla a Shanghái y el nacimiento -con financiación del Estado- de su rival chino: Nio.

La visión, planificación y respaldo del gobierno también está presente a lo largo de toda la cadena de valor. Especialmente en lo referente a la producción de baterías.

Para no perder de vista

Un informe de UBS Securities, citado por El País, señala que serán las empresas chinas las que dominen el 50% del mercado mundial de vehículos eléctricos en 2030. Los grandes fabricantes europeos son muy conscientes de la importancia de China en este sector. De hecho, desde que en 2015 se anunciara el Plan Made in China 2025, las grandes marcas europeas están trasladando su I+D a China y alineando sus intereses con los objetivos de transformación tecnológica de las autoridades chinas. Es comprensible: China es el mayor mercado para el sector de la automoción y el principal mercado de vehículos eléctricos.

En otro plano, el impacto de la industria china del EV en sus vecinos asiáticos ha propiciado una carrera que también puede producir oportunidades en economías como la japonesa -que a través de Toyota querrá seguir marcando distancias- o la taiwanesa. En esta última, los centros tecnológicos, empresas y otros actores navarros navarras del deberían explorar la plataforma abierta MIH que ha lanzado Hon Hai (conocida en occidente como Foxconn) y que ya aglutina a 1.500 empresas del todo el mundo.

El análisis de Herrera Zhang

Todos los grandes fabricantes europeos llevan algunos años tratando de ponerse al día en la industria del vehículo eléctrico y lo hacen buscando alianzas con los fabricantes chinos así como invirtiendo en China para desarrollar sus propias capacidades de I+D. Para las grandes marcas, no solo es una cuestión del tamaño de mercado o de aprovisionamiento. Su interés radica sobre todo por ser el principal campo de desarrollo tecnológico de la automoción del futuro.

Los grandes fabricantes de automóviles tienen sus propios planes y es poco probable que se dejen intimidar por la agenda política de la UE en sus tensiones con China. Un buen ejemplo de este comportamiento es el grupo Volkswagen con un compromiso total anunciado de casi 50.000 millones de euros en el desarrollo de la movilidad eléctrica en China.

Para saber más

[1] Ventas totales en China: 1,2 millones de unidades; Ventas totales resto del mundo: 1,05 millones. Fuente EV-volumes.com

*Nota informativa elaborada por HERRERA ZHANG, consultores de Gobierno de Navarra para el mercado chino