Durante el mes pasado, el Comité Central del Partido Comunista de China se reunía a puerta cerrada para delimitar las líneas del nuevo Plan Quinquenal cuya aplicación plena dará comienzo con la entrada del año 2021 y que dirigirá los esfuerzos del Gobierno chino hacia el fortalecimiento de determinadas industrias y sectores de manera prioritaria, estableciendo una serie de objetivos. Por tanto, es importante entender qué se pretende con estos planes quinquenales para poder leer qué se va a potenciar en el medio y largo plazo en términos económicos y productivos. En este breve artículo, pondremos un poco más de contexto alrededor de este nuevo plan quinquenal.

El Plan Quinquenal: un modelo de herencia soviética

La idea de la existencia de unos planes quinquenales, sobre todo a aquellos que han estudiado a la URSS, puede sonarnos a algo antiguo y apolillado, sin embargo, es de vital importancia pues se trata de una guía que nos presenta de forma bastante clara, en forma de objetivos, qué políticas económicas va a adoptar el Estado chino a partir de la fecha en la que dicho plan entre en vigor. Algunos de los detalles del XIV Plan Quinquenal se hicieron públicos a la prensa mediante un borrador elaborado tras la reunión del Comité Central del PCCh, que son aquellos que vamos a discutir en la presente pieza, mientras que el resto de detalles se sabrán con total seguridad tras las llamadas Dos Sesiones que se celebrarán en el próximo mes de marzo del año 2021. Pero, ¿qué son estos planes y por qué se siguen diseñando en un modelo económico chino con un fuerte protagonismo del mercado?

El Plan Quinquenal es un modelo de planificación económica importado directamente del sistema soviético durante los años 50, justo después de la proclamación de la República Popular China. En ellos, tras unos estudios previos, se establecían las cuotas que se deberían alcanzar antes del término del ciclo de cinco años previsto en el plan. En este período, el sector público chino, al ser el estado el principal propietario de los medios productivos, alcanzaba a prácticamente la totalidad de la población por lo que la aplicación de las políticas descritas en dichos planes se ejecutaban de manera directa y total. En la actualidad, sin embargo, suponiendo el sector privado el 80% del empleo en China, estos planes han pasado a ser considerados, de manera oficial, como una “guía” alrededor de la cual se establecen cuáles son los objetivos del Gobierno en materia de modelos productivos y crecimiento económico, por lo que las empresas saben de manera directa qué tipo de políticas se van a aplicar y a quiénes van a afectar. Por tanto, podríamos decir que los actuales planes quinquenales diseñados por el PCCh son un producto híbrido entre la economía planificada y la economía de libre mercado, característica que, por otro lado, es una de las personalidades de la actual China.

Pero, ¿en qué consisten las líneas maestras de este 14º Plan Quinquenal?

 Ausencia de objetivos rígidos en el crecimiento del PIB

Una de las claves que más resaltan tras la reunión del Comité Central es la ausencia de objetivos concretos y rígidos con respecto al ritmo de crecimiento del PIB. Sin embargo, eso no quiere decir que China no cristalice, finalmente, objetivos en esa dirección. Sobre todo teniendo en cuenta que el país está en una situación de rebote económico muy favorable tras pasar la crisis del COVID-19, con unos datos del PIB que arrojan que China puede cerrar el año 2020 creciendo en un espectacular 4,9%. De hecho, el Presidente Xi Jinping, ha destacado que es “posible” establecer el objetivo de doblar el tamaño de la economía de China poniéndose como plazo el año 2035″, por lo que es de suponer que, con miras a las Dos Sesiones, se hagan públicas más políticas que vayan encaminadas hacia un objetivos con respecto a las cifras del PIB superando la ambigüedad del primer borrador.

 Esfuerzos centrados, una vez más, en el desarrollo tecnológico

No es ningún secreto que China se encuentra en un proceso de reconversión industrial, o de reindustrialización, claramente dirigida a la producción de bienes de alto valor añadido y de productos tecnológicos. Este proceso ya venía detallado en el 13º Plan Quinquenal, por lo que estamos ante una extensión de las políticas que China ha buscado implementar en los últimos cinco años. En esencia, se trata de mantener gran parte de la concentración del Gobierno en un desarrollo tecnológico que aumente la autosuficiencia del país en este campo, con el objetivo de esquivar de este modo las restricciones estadounidenses a la exportación de tecnología americana a China.

 Autosuficiencia económica, una de las claves

Otro de los aspectos más interesantes que se extraen del borrador, que se hizo público tras la reunión del Comité Central, es el que establece como objetivo producir bienes de calidad que vayan orientados, principalmente, al mercado nacional para tratar de compensar la dependencia que muchos de los sectores industriales chinos tienen del mercado exterior. Esta medida se podría leer como una consecuencia directa de las secuelas -que la crisis global del COVID-19 ha dejado en el sector industrial chino- en lo que se refiere a las exportaciones, sobre todo al comienzo del segundo trimestre del año 2020, debido a la baja demanda de determinados productos a nivel mundial. Esto se publica al mismo tiempo que Pekín promete más vías de acceso a inversores extranjeros en el país y otra fase de “apertura” con el resto del mundo.

Más importancia a las energías verdes

Si bien no se detallaron objetivos concretos acerca del PIB, sí que se ha ligado el crecimiento del país en los próximos cinco años a la potenciación de las energías verdes y renovables. Esto podría leerse como una continuación de las políticas que China ha venido implementando en los últimos años como, por ejemplo, las que dan prioridad a la producción y venta de vehículos eléctricos, además de detallar un poco más objetivos que ya se hicieron públicos en verano acerca de los objetivos de reducción del carbón. El plan no solo busca virar hacia una reducción de la dependencia del carbón y los combustibles fósiles para mejorar las condiciones de su medio ambiente, sino también para restaurarlo.

En resumen, podría decirse que la elaboración de este primer borrador del XVI Plan Quinquenal ha sido en buena parte afectado por la experiencia de China durante este año 2020, principalmente tras el empeoramiento de sus relaciones con EEUU y la crisis del COVID-19, siendo dos de sus principales puntos referentes a políticas orientadas a potenciar la insuficiencia y, cabría decir también, una mayor independencia de China en dos áreas clave: la producción tecnológica y el mercado interior para no depender exclusivamente de las exportaciones.

*Por Antonio Fernández Palomares. Consultor asociado de HERRERA ZHANG