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En todos los manuales sobre internacionalización se habla de las diferentes maneras que pueden tener las empresas de internacionalizarse. Son muchos los grados de intensidad de la internacionalización y las opciones, hoy repasamos las más comunes. ¿Cuál es tu opción?

 

1. Exportación

Es la tradicional venta de nuestro producto a nivel internacional que permite aumentar la facturación e incluso optimizar costes de producción. La producción tiene lugar en el país de origen y la exportación puede ser directa o indirecta, siendo en este caso un intermediario el que gestiona todos los aspectos del proceso de exportación.
Al mantener la producción en origen podríamos pensar que esta fórmula conlleva un menor riesgo y coste.

Un buen ejemplo cercano de exportación es el del vino navarro, que exporta más de lo que consume el mercado nacional.

2. Producción deslocalizada

Parte o la totalidad de la producción se realiza en el país de destino, ya sea por mantener ventajas competitivas del producto, incentivos fiscales, acceso a materias primas, reducción de costes de producción, etc. Es el caso de las empresas automovilísticas que en muchos casos se instalaron en España por las ventajas que suponía producir en el país. En Navarra tenemos el ejemplo de Gamesa, con plantas de fabricación en todos los continentes.
Tradicionalmente se ha considerado de mayor riesgo al requerir mayor inversión. Sin embargo, la franquicia o cesión de tecnología pueden suponer la implantación en el país minimizando costes.

3. Licencia

Si nuestro producto tiene unos costes de I+D elevados pero no tenemos los recursos necesarios para hacer una internacionalización completa, es posible dar una licencia para que lo fabriquen otros en el país de destino y así rebajar nuestros costes.
Es lo que hace por ejemplo Lacoste: su ropa es fabricada por empresas independientes en cada uno de los países donde se vende, pero con el diseño y bajo el control de calidad de la casa central.

4. Franquicia o asociación con empresas locales en el país de destino

Además del conocimiento, como en la licencia, en el caso de la franquicia también se traspasa el nombre, la forma de gestionar o de organizar. Tiene unos costes reducidos pero ponemos nuestra marca en manos ajenas, con la consiguiente falta de control en la cadena de valor y depender de una buena relación con ese franquiciado/asociado. Es la estrategia de empresas tan conocidas como Mango, Telepizza o Naturhouse.

Es un acuerdo contractual entre dos o más empresas. En el plano internacional, consiste en una empresa extranjera y una empresa de origen que aportan capital y otro tipo de activos (tecnología, maquinaria, etc.) para crear una nueva empresa en el mercado de la empresa local, compartiendo la propiedad y el control de la misma. Normalmente, la empresa extranjera aporta capital y tecnología mientras que el socio local aporta capital, conocimientos del mercado local y acceso al mismo.
Es el caso de Nutrexpa que consiguió entrar en el mercado chino con su producto estrella Cola-Cao a través de una empresa conjunta y bajo la marca Gao-le-Gao. Actualmente es la marca líder del sector