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Lectura general de la economía china tras el coronavirus

12/06/2020 | China
Lectura general de la economía china tras el coronavirus

Desde que Xi Jinping calificase, al inicio del brote, la lucha contra el COVID19 como una ?guerra popular? ésta ha sido la lectura dominante en China. La epidemia ha sido tratada como un conflicto al que era necesario destinar una gran cantidad de recursos para alcanzar una victoria que fuera, además, lo más rápida posible. Ahora que ese triunfo parece ser palpable en el país con la vuelta a la normalidad surge, como tras cualquier guerra, el desafío de la reconstrucción. La República Popular debe lidiar con la posguerra y sus consecuencias inmediatas sobre la economía y la vida diaria del ciudadano. En este artículo trataremos de ofrecer una perspectiva general de la situación que deja la pandemia a su paso por China.

Desaceleración y contracción del PIB

Durante el año 2019 y antes de la pandemia, China ya estaba experimentando un ritmo de crecimiento mucho menor que el registrado en años anteriores, con un incremento del PIB de un 6,1%. Una bajada de ritmo consecuencia directa de la guerra comercial con Estados Unidos, situación que marcó las relaciones comerciales sino-americanas durante todo el pasado año. Esta era una tendencia que se esperaba que continuara de manera proporcional durante el primer trimestre del año 2020. Sin embargo, el azote que el Covid19 ha tenido sobre el país ha agravado el proceso y la caída del PIB chino durante ese período fue mucho mayor que lo que señalaban las estimaciones, con una caída del 6,8% interanual. Precisamente con este hito histórico quedó recogido en el primer informe COVID19 para el Servicio de Proyección Internacional del Gobierno de Navarra.

Estos datos parecen apuntar el hecho de que China pasó lo peor de la pandemia durante ese primer trimestre de 2020. Actualmente, en vísperas del cierre del segundo trimestre del año, se espera una moderada recuperación, proporcional a la reapertura gradual de la actividad económica. Sin embargo, esta espera está ensombrecida por la amenaza de una recesión técnica que planea sobre el país. Recesión que todos los organismos internacionales presuponen también para las economías del mundo desarrollado.

El desempleo, emergencia actual

La pérdida de puestos de trabajo es una de las consecuencias de esta pandemia global y China no es ajena a esa tendencia. La paralización de una gran parte de los sectores de la economía ha tenido como consecuencia unas cifras de desempleo que contrastan con la tendencia de años anteriores, llegando a un pico histórico del 6,2% en el mes de febrero, con una bajada al 5,9% en el mes de marzo y una leve subida hasta el 6% en el mes de abril, con una tasa de desempleo media entre la población mayor de 25 años de un 5,5%, según datos del Buró Nacional de Estadística del Gobierno de la República Popular China. Ahora bien, como se indicaba en el informe sobre el COVID19 en China correspondiente a la última semana de mayo, este porcentaje podría ser mucho mayor. El desempleo es una de las obsesiones del Partido.

Aumento de precios

Esta es una tendencia que ya se empezaba a notar durante los primeros dos meses del año, y ha continuado consolidándose en el mes de abril con un aumento de la inflación del 3,3% interanual. En todo caso, esta cifra supone un alivio con respecto al mes de marzo, que fue del 4,3%. Destacable la subida de los alimentos que, de acuerdo con el Buró Nacional de Estadística, fue del 14,8%, registrando una subida del 3,5% con respecto al mes de marzo. Se espera que esta tendencia haya continuado durante el mes de mayo, algo que se podrá comprobar cuando las autoridades chinas publiquen sus estadísticas a lo largo del mes de junio.

Datos del consumo per cápita

Tras conocer los datos de aumento del desempleo y de la inflación, es lógico pensar que el consumo medio haya caído durante el primer cuatrimestre del año 2020 con respecto al año anterior. Así lo confirman los datos del Buró Nacional de Estadística que indican que el consumo medio por familia en ese primer cuatrimestre del año ha supuesto una caída del 12,5% con respecto a los datos del mismo período del año 2019, con un descenso en los ingresos medios familiares de un 3,9%, datos que sin duda encajan perfectamente con la situación general que se vive en el país.

Aunque una lectura superficial de estos datos pueda arrojar una perspectiva pesimista, sobre la marcha del país en términos económicos, es previsible una recuperación de la economía china en paralelo a la reactivación de la economía mundial. Todos los signos parecen apuntar a que la economía china sufrirá menos que el resto de las economías mundiales, y esto favorecerá su posición de gran mercado.

No obstante, es recomendable seguir de cerca acontecimientos externos como la crisis actual en Estados Unidos o las políticas para afrontar el desconfinamiento en Europa, que sin duda también tendrán efectos económicos sobre China. La reactivación económica fuera de la República Popular es vital para sus cadenas de suministro en algunos sectores así como para su comercio exterior. Otro punto candente, que habrá que seguir con especial atención en el corto plazo, será la evolución de las restricciones de viaje con un impacto directo en la actividad empresarial y económica del país. Será entonces cuando podremos medir cómo de afectada queda la conectividad mundial tras el coronavirus.

 

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