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Mecatrónica y Robótica en China en tiempos de Covid19

06/08/2020 | China
Mecatrónica y Robótica en China en tiempos de Covid19

Una constante observada durante el periodo de emergencia sanitaria provocado por el COVID19 ha sido la aceleración de proyectos de digitalización y robotización en países con una industria robótica y mecatrónica avanzada como es el caso de China. La necesidad de promover el distanciamiento social, la reducción forzada de trabajadores compartiendo un mismo espacio o el impedimento a llevar a cabo ciertas funciones de manera presencial suponen, sin duda, situaciones en las que la máquina se está abriendo paso para ejercer tareas necesarias para el mantenimiento de la productividad. Productividad no solo del tradicional sector industrial sino también de los servicios donde la robótica ha puesto de manifiesto un rol, en ocasiones, impensable por muchos tan solo hace unos meses. China, en este sentido, es un ejemplo para observar tendencias futuras.


Sin embargo, no todo son parabienes en el sector de la mecatrónica industrial en China. La situación económica consecuente de la emergencia sanitaria ? materializada, por ejemplo, en interrupciones en las cadenas de suministro, la caída de la demanda extranjera, etcétera- ha traído consigo también importantes reveses para un sector que, hasta finales de 2019, se dibujaba con un perfil de crecimiento y desarrollo imparable. En este artículo esbozamos, a través de tres hitos, el actual momento en el que se encuentra este sector estratégico en la República Popular y del que, quizás, podemos extraer información valiosa para Navarra.


Hito Nº 1: El plan ?Made in China 2025?


En 2015, el Primer Ministro Li Kequiang anunció el plan ?Made in China 2025?. Una estrategia, a diez años vista, cuyos objetivos eran reducir la dependencia tecnológica y crear estándares internacionales de tecnología propia. En la base de estos objetivos, la necesidad estratégica de reorientar la producción industrial de China de productos de consumo a productos de alto valor añadido, para lo que el Gobierno de la República Popular reservó unos fondos de un valor de 10.000 millones de yuanes (unos 1.300 millones de euros). En resumen, el programa busca convertir a China en una gran potencia tecnológica, con una red de modernización de los sectores industriales que favorezca la producción de productos automotrices, aeroespaciales, informáticos o robóticos entre otros. La propuesta desató la preocupación -cuando no el pánico en algunos sectores- en Estados Unidos y Europa, cuyos estándares han dominado la globalización desde la Revolución Industrial. La guerra comercial entre Estados Unidos y China tienen en esa reacción su base y, consecuentemente, las autoridades chinas han restado visibilidad al plan e incluso han prometido una revisión del mismo.


Más allá de cualquier controversia, la realidad es que los frutos de este plan ya se están dejando sentir en los sectores industriales chinos, donde el equipamiento de fábricas con robots y sistemas mecánicos está avanzando de manera muy rápida, con números que hablan de una densidad de 140 unidades por cada grupo de 10.000 trabajadores, con una inversión en desarrollo de inteligencia robótica para fines industriales de unos 577 millones de dólares, siendo el segundo país de Asia por inversión siguiendo a Japón, siempre según los datos otorgados por la Federación Internacional de Robótica (IFR por sus siglas en inglés) a través de su informe llamado How Nations Invest in Robotics Research.


Es en este marco donde se sitúan los esfuerzos del Gobierno por brindar apoyo a una serie de industrias que están inmersas en un proceso de automatización en el que adquieren protagonismo los robots-herramienta conocidos como ?cobots?, tal como señalábamos en el informe semanal de hace unas semanas. Pero cabe destacar que, si bien la situación de pandemia que vivimos está acelerando el proceso, no se trata de una novedad. Ya en el año 2018, por ejemplo, la ciudad industrial de Dongguan, en la provincia de Guangdong, destinó 385 millones de yuanes (aproximadamente unos 55 millones de euros) en ayudas a la automatización de la industria.


En definitiva, el plan ?Made in China 2025? ofrece un marco de actualización del modelo industrial chino que favorece la mutación de enfoque de muchas empresas hacia sectores capaces de lanzar productos de un perfil digitalizado y de alta calidad. Un plan que se adapta a las circunstancias -presión internacional o crisis sanitaria- pero que se constituye en la médula espinal de la modernización china y su aspiración -vital- a superar la trampa de los ingresos medios.


Hito nº 2: Robots como herramientas médicas


Entre los procesos de modernización en la producción y la ejecución de servicios, y cuya velocidad se ha visto forzada por el COVID19, se encuentra el de la mecanización de los servicios médicos del país. Se trata de una apuesta gubernamental que se inició en 2006 pero que la epidemia ha acelerado. Se ha observado una alta implantación de robots colaborativos en el ámbito médico con un año de antelación al tiempo estipulado en el plan inicial. La creciente demanda de este tipo de robots fuera del ámbito médico, en parte empujada por la pandemia, como por ejemplo en sectores de servicios como la hostelería o la restauración que ya llevaban tiempo experimentando con la automatización. La robótica de servicios también ha visto una expansión en el sector industrial que sin embargo se enfrenta a desafíos de gran envergadura.


Hito nº 3: Desafíos en mitad de la crisis


Como se ha venido señalando tanto en los informes semanales sobre la evolución del COVID19 como en anteriores artículos, el sector del automóvil, principal cliente de maquinaria industrial, ha sido un sector sufridor durante la emergencia sanitaria. Aunque abril inició una tendencia al alza en las ventas, confirmada con los datos del mes de junio, que hablan de una subida del 7,5% con respecto al mes de mayo, conviene tener presente que seguimos en una crisis y el contexto global presenta importantes retos.


Entre los desafíos que la industria tendrá que capear está la interrupción en las cadenas de suministros globales. Este hecho tiene una doble consecuencia. De una parte, el acceso a componentes clave de la industria y de otra el descenso de la demanda externa en pleno proceso de restablecimiento tras el regreso paulatino a la ?normalidad?. En España, por ejemplo, la producción industrial registró en el mes de julio los primeros datos de crecimiento desde el mes de febrero, colocándose muy ligeramente en cifras de expansión, siguiendo el tono general de la Eurozona, e incluso por encima de la media europea, pero de todas formas se tratan de unos datos de crecimiento aún muy modestos y ha repercutido en un descenso en el número de importaciones y exportaciones en el sector.


Aunque todavía queda por resolver el modelo de globalización que finalmente se irá configurando en el escenario post-covid, consideramos que el trabajo hecho por China en desarrollo industrial en los últimos años -potenciando la producción de este tipo de máquinas y promocionando el uso de robótica para infinidad de contextos y servicios- hace pensar que el país se dirige a una buena época en términos de compra y producción de maquinaria. Por ejemplo, durante la década de los años 2000, China apenas representaba el 10% de las adquisiciones de robots industriales en todo el mundo, mientras que en el año 2018, ese porcentaje ya crecía hasta colocarse en el 37%. En cuanto a la densidad de maquinaria, cabe destacar que la mayor concentración de robots industriales se encuentra en el sector del automóvil, que utiliza 500 unidades por cada 10.000 trabajadores, siendo el promedio general de 140 unidades por 10.000 trabajadores, según datos del año 2019, indicador que representa un crecimiento sustancial en la implantación de este tipo de maquinaria en la industria china, sobre todo con respecto a años anteriores, ya que la densidad de robots en el año 2013 apenas era de 25 unidades en el año 2013 y de 68 unidades en el año 2016, en contraste con las 140 unidades del año 2019. En el período que va del año 2018 al 2020, el número total de robots operacionales en China, según la IFR (International Federation of Robotics) era de 340.000 unidades, un incremento del 33% con respecto al año 2015.


Apuntes finales


Dada la importancia que el sector de la automoción y la mecatrónica tienen en la estrategia de especialización inteligente adoptada por Navarra quizás convendría observar de cerca el desarrollo de China en este ámbito. La existencia de un plan impulsor ha permitido al país adaptarse al contexto internacional, tanto a las presiones de la geoeconomía como a las resultado de la emergencia sanitaria, aumentando su inversión y adelantando proyectos que estaban en fase experimental. Sin duda, son muchos los desafíos que quedan por delante en la República Popular y algunos de ellos -de gran calado- dependerán de la configuración final de la redes y conectividad mundiales. Sin embargo, por otro lado, lo que aquí son todavía planes y pruebas experimentales allí son ya realidades. Convendría tomar nota.


Colaboración: Por Antonio Fernández Palomares y Andrés Herrera-Feligreras, HERRERA ZHANG

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