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¿Punto de inflexión?

13/10/2020 | India
¿Punto de inflexión?

Probablemente no haya un momento mejor para escribir esta reflexión que tras disfrutar de una nueva exhibición de Rafa Nadal. Hay ocasiones en las que todos los elementos parecen posicionarse en contra, como una especie de alineamiento astral adverso. En su caso, la falta de partidos, la nueva pelota, la pista cubierta, etc. Sin embargo, su increíble fortaleza mental es capaz de romper esa tendencia y tornar cada obstáculo en una virtud.

India se ha encontrado durante casi siete meses en esa espiral catastrófica en la que cada noticia negativa superaba a las anteriores. Las sucesivas medidas del gobierno no tan sólo no lograban doblegar la pandemia, sino que castigaban la economía de forma brutal.

Septiembre se presentaba como un mes especialmente complicado, con un número de casos simplemente inaguantable y la publicación de peores cifras económicas de todas las economías G20. Incluso, el propio gobierno pareció bajar los brazos y decidió eliminar las restricciones a la movilidad ante la evidencia de su ineficiencia.

Y justo en ese momento, en el que todo lo que podía ir mal ya iba mal, la situación comenzó a cambiar. El tiempo nos permitirá analizar los factores que lideraron la inflexión. Quizás tengan que ver con su inquebrantable fe en miles de dioses que interceden a su favor, o quizás en la gran resiliencia de la población india acostumbrada a lidiar con la adversidad. Sea como sea, la ilógica realidad demuestra que durante los últimos 20 días se ha producido un cambio en la tendencia de la enfermedad y la actividad económica se ha comenzado a dinamizar.

Este rebote se produce en el momento más indicado para la economía india, justo a las puertas de un periodo festivo de la tradición hindú. La mejora en las perspectivas económicas, sin duda, va a tener un impacto enorme en la predisposición del consumidor indio a consumir, y el consumo, en la economía. Ese círculo virtuoso ya ha comenzado a ofrecer cifras positivas a lo largo de la pasada semana.



Si hablamos de expectativas, la bolsa siempre va un paso por delante y ya ha descontado de forma acentuada el cambio de tendencia, recuperando los niveles de comienzo de año.

Sectores gravemente golpeados a lo largo de todo 2020 como la construcción, hospitality, o automoción han mostrado importantes mejoras en las últimas semanas. En especial, este último sector augura un final de año muy positivo, con una fuerte cartera de pedidos para Diwali que ha generado un efecto cascada a lo largo de toda la supply chain. Las cadenas de producción están recuperando su plena capacidad para poder abastecer la demanda.

La apertura de los mercados, centros comerciales y en general las eliminaciones a la movilidad de las personas han hecho que los consumidores se hayan lanzado a las tiendas, como cualquier otro año por estas fechas, incrementando la demanda de bienes de consumo.

El gobierno indio, por su parte, no parece alinearse con esa posición de positivismo y contenida euforia. Probablemente la Ministra de Economía, Nirmala Sitharaman esté más preocupada por la más que previsible prolongación de la pandemia a lo largo de todo 2021, así como por el fuerte incremento de la inflación por encima de un 7%. Es evidente que el déficit fiscal indio (superior al 7% del PIB) le proporciona poco margen de maniobra para llevar a cabo grandes programas de estímulo económico o de gasto público. El déficit de ingresos fiscales está siendo un auténtico quebradero de cabeza para el gobierno central indio, que debe encontrar la manera de satisfacer la demanda de incentivos públicos, a la vez de retornar a los estados su parte de los ingresos por los impuestos indirectos que se negó a pagar alegando ?un acto de dios?.

Si algo hemos aprendido en los últimos meses en nuestro país, es que el excesivo optimismo puede llevar a la relajación y a una recaída posterior. India se enfrenta a un periodo de transición en el que lo peor parece haber quedado atrás, pero que requiere de buen juicio por parte de la población y medidas adecuadas de sus dirigentes para que esa tendencia positiva se consolide más allá de final de este año. No hay que menospreciar la importancia de este punto de inflexión alcanzado, pero queda mucho todavía por hacer.

 

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