Desde su llegada al poder en 2014, el actual gobierno indio del partido hinduista BJP se marcó como uno de los principales objetivos el desarrollo del sector industrial como motor principal del desarrollo de su país.

Durante su primera legislatura, el gobierno anunció el programa Make in India como el gran Plan Marco para desarrollar 25 sectores estratégicos que impulsaran el peso del sector industrial indio hasta alcanzar el 25% del PIB.

Dotado de un presupuesto de 230.000 millones de USD, el programa buscaba atraer la inversión internacional mediante el desarrollo de infraestructuras, promoviendo la innovación y generando una bolsa de trabajo cualificado en los diferentes sectores. En palabras del Primer Ministro Modi:

“I want to tell the people of the whole world: Come, make in India. Come and manufacture in India. Go and sell in any country of the world, but manufacture here. We have skill, talent, discipline and the desire to do something. We want to give the world an opportunity that come make in India”

Si bien los objetivos no han sido alcanzados en todos los sectores, sí es cierto que India ha experimentado una importante mejora en el atractivo para hacer negocios, habiendo experimentado una mejora de casi 100 puestos en el ranking Doing Business del Banco Mundial.

El segundo mandato Modi comenzó en 2019 con un año de relaciones turbulentas con China, a consecuencia de una escalada en la tensión fronteriza que derivó en una serie de medidas no arancelarias de obstaculización al desarrollo de las inversiones y negocios de empresas chinas en India.

Significativamente la versión 2.0 del programa Make in India, buscaba el desarrollo de la resiliencia local reduciendo la dependencia de las economías extranjeras, para lo cual el gobierno anunció su programa Atmanirbhar Bharat, o “India Autosuficiente”.

A nadie se le escapa que las importaciones que India desea reducir principalmente son aquellas provenientes de países low cost que inundan de productos los diferentes mercados indios, y por encima de todos ellos, China.

Para ello, India busca invertir un 10% de su PIB en el desarrollo de infraestructuras, atracción de la inversión extranjera, desarrollo de tecnología propia y el fomento de la demanda interna.

Incentivos ligados a la producción

Durante el mes de noviembre de 2020, el gobierno anunció el desarrollo progresivo de un nuevo programa que fomentara la inversión en tecnología para la mejora de la productividad de las empresas domésticas dotado de un presupuesto de 27.000 millones de USD anuales durante cinco ejercicios.

Fuente: Khaitan & Co. 2020

Entre los sectores más atractivos para las empresas navarras se encuentran los sectores de alimentos procesados y el sector de la automoción.

En lo relativo al primero de ellos, el gobierno indio incentivará el desarrollo de nuevos proyectos de gran capacidad relativo a productos procesados “listos para comer”, así como la creación de proyectos de pequeñas y medianas empresas cuyo objetivo sea la elaboración de productos orgánicos o que presenten un avance tecnológico o novedad de algún tipo.

La apuesta decidida por el procesado de alimentos es toda una declaración de intenciones por parte del gobierno indio de afrontar la transformación del sector primario a fin de utilizar más eficientemente los ingentes recursos naturales del país como frutas, verduras o productos lácteos, tendencia señalada en artículos anteriores.

Se espera que en los próximos días el gobierno indio desvele el contenido del programa relativo a la industria del automóvil, esperado con gran interés por parte de su industria.

Este programa cuenta con la mayor dotación presupuestaria de los 13 sectores incluidos en el PLI con casi 7.800 millones de USD.

Sin duda alguna, el sector de la automoción es uno de los más perjudicados por la paralización económica resultante de la pandemia que ha venido a agravar una complicada situación comenzada en 2019 como resultado de la incorporación de nuevas normativas sobre los vehículos de turismo y comerciales.

Tras una pequeña recuperación de las ventas en septiembre de 2020, y una vez superada la primera ola de la pandemia, las consecuencias de la subida del precio del acero, junto con los problemas de suministro y el aumento de los costes logísticos han supuesto un nuevo mazazo al sector, al no ser capaz de suministrar los pedidos comprometidos.

La llegada de la terrible segunda ola de la pandemia al país ha vuelto a paralizar las líneas de producción de los principales fabricantes que afrontan una situación de extrema dificultad, con una cartera de pedidos a la baja debido a la incertidumbre económica y unos costes de producción incrementándose día a día.

La publicación de estos nuevos incentivos a la producción puede suponer un importante incentivo, especialmente para los fabricantes de componentes que deseen transferir sus centros productivos a India.

 

Colaboración. Indversis, consultora de Gobierno de Navarra para el mercado indio