​Dos semanas han transcurrido desde el último artículo en esta web y, afortunadamente, la trayectoria positiva parece confirmarse. El número de casos se ha reducido a la mitad en tan solo un mes y en el ambiente se respira cierta euforia, celebrando que lo peor ha quedado ya atrás. Si no fuera este un motivo suficiente para la celebración, ha comenzado el periodo festivo hindú, que acabará dentro de unas semanas en Diwali, el festival de las luces.

India es un país que celebra las alegrías de forma muy especial, aferrándose y magnificando los aspectos positivos y dejando de lado todos los negativos, lo cual en muchas ocasiones distorsiona su percepción de la realidad.  Pese a estar a medio camino de solucionar los efectos de la primera ola, y a las puertas de la llegada de los meses más fríos, con lo que eso puede suponer a efectos de rebrotes, una gran parte de la población ya ha dejado atrás la crisis pandémica y está pensando en la nueva India 2021.

Son muchas las voces relevantes, desde el propio gobierno indio, al Gobernador de la Reserva India, o el CEO del principal Think Tank indio NITI Aayog, quienes han aprovechado este momento positivo para reflexionar sobre los cambios que el país debe abordar para salir reforzado de esta crisis. Al margen de la más que cuestionable aceptación de las dos premisas fundamentales de la afirmación (1. se va a salir de la crisis -a corto plazo-, 2. se va a salir reforzado), es muy interesante la mirada introspectiva de los principales actores indios sobre qué es necesario cambiar en el país para hacerlo más competitivo.

Existen varios términos repetidos constantemente en varios análisis, como son sostenibilidad, ecología, orientación hacía el consumidor e innovación.

Especialmente acertado parece el análisis del Gobernador del RBI, que identifica cinco pilares fundamentales para conseguir la sostenibilidad en la recuperación económica:

  • Apuesta por el capital humano. Invertir en educación y sanidad. Facilitar el acceso del sector privado a ambos, a fin de asegurar la calidad de los servicios y la accesibilidad de la población.
  • Mejora de la productividad. La economía india no puede depender de la amplia disponibilidad de mano de obra barata.
  • Fomento de la exportación mediante una mejora de la competitividad. India debe alcanzar el rol que le debiera corresponder en la Supply Chain mundial. Para ello el gobierno debe incentivar el desarrollo de sectores como hardware, componentes electrónicos, automoción, etc.
  • Promoción del turismo, doméstico e internacional.
  • Desarrollo del sector de procesado de alimentos a fin de convertir India en un líder mundial. Para ello será imprescindible que el sector sea capaz de adaptar los estándares de calidad internacionales

Es interesante el mensaje enviado tanto por el RBI como por NITI Aayog al Gobierno Indio en relación a su deriva proteccionista. En ambos casos quisieron matizar que una apuesta por el producto local nunca debiera derivar en un aislacionismo del mercado mundial. India depende del fomento del comercio internacional para su recuperación. India debe dar pasos decisivos hacia su resiliencia, con el objetivo último de ser un proveedor mundial. India debe ser el mercado atractivo para el mundo en la era post-COVID.

Hace unos días, la Confederación de la Industria India publicaba un informe realizado por la consultora EY en la cual el 67% de las principales empresas multinacionales posicionaban a India como uno de los tres mercados más interesantes para invertir durante los próximos cinco años. Para ello las empresas reclamaban reformas más profundas en el mercado laboral, una mejora en las infraestructuras y el fomento de la inversión en innovación.

India se enfrenta a un momento decisivo en su historia, en el las decisiones que tomen durante los próximos meses podrán relanzar al país a un puesto puntero a nivel mundial, o, por el contrario, sumirlo una vez más en el letargo que ha identificado al país durante las últimas décadas.

Tres de los sectores que liderarán este resurgimiento de la economía india serán sin duda automoción, energías renovables y alimentos procesados. En todos estos casos India reúne todos los factores necesarios para su explosión. Una importante industria local, una fuerte y creciente demanda interna y una gran presencia de empresas internacionales que inyectan tecnología.

Sin embargo, existen todavía muchos factores que generan una fuerte incertidumbre y que no pueden ser ignorados en los próximos meses:

  • En primer lugar, el evidente riesgo de reaparición de la pandemia; la temida segunda ola podría ser devastadora, y más aún si la población india relaja en exceso las medidas de precaución durante esta temporada festiva.
  • En segundo lugar, la capacidad real del gobierno indio para llevar a cabo las medidas de reforma y de gasto público que se le están exigiendo. El fantasma de la inflación y de la deuda pública subyace en el pensamiento de la Ministra de Finanzas y puede limitar mucho su capacidad de actuación.
  • Finalmente, y no menos importante, una correcta orientación del gobierno indio de su apuesta por el refuerzo de la industria local, que no signifique un retorno al aislacionismo o una pérdida de atractivo del mercado indio en el panorama internacional.